ACTITUDES PARA UNA VIDA SATISFACTORIA 

1.- La sensación de serenidad espiritual y plenitud mental que permite alejarnos de la ansiedad y la angustia, procede de la existencia de una suficiente seguridad en uno mismo. Tal situación se puede conseguir solamente cuando cada persona conoce, con sinceridad y sin autoengaños, hacia dónde está dirigiendo su vida y por qué eligió esa y no otra meta. 

2.- “Sólo eres dueño de lo que no puedes perder en naufragio” afirma un aforismo de Khalil Gibral. Nada más cierto. No existe mayor valor que aquel que hemos incorporado a nosotros mismos así como lo que fuimos capaces de dar a otros. El tiempo utilizado en búsquedas limitadas y materiales, habitualmente sólo sirve para generar nuevas sensaciones de displacer. 

3.- La persona segura de sí habla poco y no hace ostentaciones. Esto es bien sabido. Pero ¿por qué se comporta de tal modo?  Sencillamente a causa de que no tiene ninguna necesidad de demostrar a los otros quién es. El lo sabe. Necesitar del aplauso y la  aprobación ajena es propio de  temerosos e inseguros que buscan protegerse con máscaras que sólo sirven a los efectos de lo externo. “El noble camina entre la multitud y no se confunde con ella”, señala una sentencia del I Ching (El Libro de las Mutaciones), escrito por sabios maestros chinos hace alrededor de 5.500 años. 

4.- La satisfacción personal aparece cuando uno se compara con uno mismo y no con los otros: ¿Quién me propuse ser?, ¿quién soy ahora?  Existe un antiguo refrán que sostiene que “todas las comparaciones son odiosas.” No podemos comparar personas con inquietudes diferentes o que buscan alcanzar metas distintas. Lo esencial es estar satisfecho con uno mismo. Por lo tanto, la única opción correcta es hacer la comparación entre lo que cada uno deseaba lograr y lo efectivamente obtenido; o bien lo que ese está haciendo ahora. Entonces sí se comprueba si cabe o no la satisfacción. Los “argumentos”, excusas y justificaciones tan habituales en la gente para explicar el no cumplimiento de sus deseos positivos de vida jamás conllevan la aparición de sentimientos armónicos, ni sensaciones placenteras.  

5.- Hay que diseñar un plan de vida ¿Qué quiero lograr? ¿Cuánto tardaré? ¿Qué pasos deben darse para obtenerlo? Las improvisaciones llevan siempre al puerto equivocado. El plan de vida debe estar diseñado por cada uno dándole a cada cosa el tiempo que corresponda. Ni más  ni menos. 

6.- Las escaleras se suben peldaño por peldaño. Hacerlo de otro modo puede provocar una caída violenta. Quien busca estar satisfecho con su vida debe saber y recordar que “hay un tiempo para cada cosa y una cosa para cada tiempo” parafraseando al Eclesiastés. Ni angustias por el pasado ni temores por el futuro. Vivir en el tiempo presente, con la experiencia recogida en el pasado, para construir el futuro. Quien siembra hoy cosechará mañana. Y cosechará exactamente lo que ha sembrado, sólo eso. Las sorpresas no tienen cabida.  

7.- Una vida satisfactoria exige ocuparse de cada cosa. Aún de los detalles más pequeños. Desarrollar los afectos, emprender con ánimo las tareas. Pero existe una severa restricción: no preocuparse. “Preocuparse” es ocuparse previamente; o sea, adelantarse a los hechos pero sin tener certeza de éstos. Lo que equivale a producir ansiedad sin necesidad. Entonces, nada de preocupaciones; nada de ocuparse antes de tiempo. Atienda cada cosa en el momento oportuno. Dicen los financistas  de Hong Kong que hay que imaginar que la mente está compuesta por enormidad de celdillas. Cada una tiene una puerta que cierra herméticamente. Entonces, cuando uno está atento a un tema, sólo esa celdilla permanece abierta. Todas las demás cerradas. Nada distrae. Nada confunde. Nada altera. Terminada esa actividad, esa celdilla se cierra y con ello queda clausurado el asunto hasta la próxima. Y ya se abre una nueva puerta: otra ocupación está en la consciencia ahora y allí está la mente concentrada. Sinceramente: ¿No es atractiva la propuesta? ¿Se siente tentado a imitar la actitud de los banqueros de Hong Kong acostumbrados a manejar decenas de millones de dólares cada día y enfrentar todas las dificultades e imprevistos que, a diario, presenta esta vida del Siglo XXI? ¿Qué le falta a usted que ellos tengan? Nada. Salvo entrenamiento. ¿Tiene sentido empezar hoy? ¡Claro que sí! Adelante entonces…  

Antonio Las Heras es doctor en Psicología Social y magíster en Psicoanálisis. Filósofo y escritor. e mail: alasheras@hotmail.com

Práctica de sonidos mantránicos para una buena armonización.

Por Antonio Las Heras

Antes de realizar la práctica – grupal o individual – de algunos sonidos mantránicos, debo señalarle que estoy hablándole acerca del poder de las palabras y de los sonidos. Usted tenga siempre presente esta programación psíquica: “Lo importante es que tenga la verdad, la certeza o la razón en lo que voy a transmitir y no menos importante es que conozca el modo adecuado para transmitirlo”.

Usted puede ser poseedor de una verdad, pero si elige el modo inadecuado de transmisión, jamás conseguirá que sea aceptada. Atención con esto que es muy importante y que tiene que ver con esa enorme escala de matices que hay que tener siempre en cuenta. Yo puedo ser la persona más acertada del mundo, pero si no encuentro la forma para llegar adecuadamente a quien deseo transmitir mi conocimiento o idea o pensamiento, todos los aciertos se van a quedar dentro de mí, porque usted no los aceptará. No se trata entonces de una negación hacia mi verdad, sino al modo en que yo la transmito.

Respecto a su programación psíquica debe tener en cuenta el modo en el que transmite las cosas ya que de lo contrario puede arruinar el objetivo.

Tal vez usted ha practicado y conoce el mantram “om”. Sin embargo comenzaré desde lo más simple para dar lugar a la opción acerca de su desconocimiento absoluto de esta práctica.

Ejercicio del “mantram om”

Primera etapa (el sonido mantránico “om”)

1- Baje los párpados suavemente

2- Acomódese en su silla o sillón de la manera que más le agrade.

3- Afloje su cuerpo, los músculos y comience con la técnica de respiración en tres tiempos: inspirar lenta y suavemente por la nariz, retener el aire en los pulmones unos segundos y luego exhalar lenta y suavemente por la boca.

4- Responda íntimamente a las dos preguntas clásicas: ¿qué siento en este momento? ¿cómo me siento en este momento?

5- Ahora deje fluir de manera natural ideas, pensamientos, recuerdos, sensaciones, emociones. Pero no se concentre en algo en particular. Deje fluir. No se detenga.

6- Esté atento auditivamente a escuchar la secuencia de sonidos que producirá y preste atención interna a las respuestas que va recibiendo – ideas, sentimientos, emociones – mientras produce los sonidos mantránicos.

7- Pronuncie el mantram “om” de la siguiente manera: comience cantando con sonido uniforme la letra “o” durante unos segundos y a continuación pronuncie acortando la “m”. de esta manera estará ejecutando el “om”.

8- Dedique un par de minutos a tratar de analizar qué partes del cuerpo físico se han sentido estimuladas favorable o desfavorablemente y luego vuelva a preguntarse qué siente en este momento y cómo se siente en este momento.

Es importante analizar qué variaciones psicofísicas advierte entre antes y después de expresar el mantram. Por ejemplo, ¿siente la misma temperatura corporal ahora que antes de iniciar estas acciones? ¿Siente la misma temperatura, siente frío, siente calor, siente que el tono muscular es el mismo al comenzar la experiencia que ahora? ¿Siente que su estado de ánimo es el mismo al comenzar la experiencia que ahora? ¿Siente que su mente está tan activa ahora como antes o hay algún cambio?

9- Intente nuevamente pronunciar el sonido mantránico “om”, realizando el mismo procedimiento. Comience cantando uniformemente la letra “o” de manera alargada y luego acortando la “m”.

La experiencia completa debe durar unos diez minutos. No más. Con eso es suficiente. Y, claro está, puede hacerla tantas veces por día como le parezca necesario o guste hacerlo.

Al concluir la ejercitación, vuelva a hacer el ciclo de respiraciones que efectuó al inicio. Descanse unos instantes. Todo debe hacerse con tranquilidad, sin apuro ninguno. Es una vivencia para disfrutar, sentirse pleno y vital.

Para comunicarse con el Dr. Antonio Las Heras puede escribirle a su e mail: alasheras@hotmail.com o al Whats App 11 4949 2850

La importancia fundamental de tener +0pensamientos positivos.

Por Antonio Las Heras

A comienzos de la década de los ochenta del siglo XX fuimos unos cuántos quienes comenzamos a señalar la importancia que tienen los pensamientos positivos para desarrollar una vida sana en los tres aspectos que requiere la persona humana: lo biológico, lo psíquico y lo social. Si bien quienes concurrían a nuestros cursos, talleres, jornadas y conferencias o leían los artículos y libros que publicábamos se interesaron enseguida por tales ejercitaciones, hay que recordar que recibimos muchas críticas, sobre todo del campo académico y universitario. Digamos, “de los profesionales.” Hubo mucha resistencia para aceptar que según sean los pensamientos que uno alberga así habrá de acontecer su vida cotidiana. Pero, las evidencias – una vez más – se impusieron. Hoy tenemos certeza de cuán importante es enfrentar las dificultades, adversidades e imprevistos valiéndonos del pensamiento positivo. Pero, antes de seguir, dejemos bien en claro que “pensamiento positivo” no es dejar transcurrir los acontecimientos mientras se dice “ya las cosas pasarán”, “yo sé que todo será para bien” o frases por el estilo. Todo lo contrario, se trata de una actitud racional y comprometida. En nada asociada a conductas mágicas. Utilizar el pensamiento racional reflexivo, deducir, analizar los diferentes aspectos de un asunto; eso es pensamiento positivo. Positivo y creativo, pues da lugar a nuevos hallazgos que hacen al bienestar personal. Tener en claro que por más negativa que sea una situación ha de tener un aspecto positivo para aprovechar. Pero, claro, sólo la persona que pone en práctica su inteligencia sabrá encontrar ese lado favorable y usarlo en su provecho.

El pensamiento positivo disuelve las conductas emocionales e impulsivas de las cuales – por lo usual – tenemos que arrepentirnos. “Si lo hubiera pensado antes de hacerlo”, hemos escuchado lamentarse tantas veces. Nuestros padres y abuelos, en su sabiduría, nos enseñaron que las decisiones se toman “con la cabeza fría” queriendo – con eso – manifestar que no nos dejásemos llevar por enojos, rabietas y emotividades.

La práctica del pensamiento positivo implica ser capaz de preguntarse: “¿Cómo podrá hacerse esto de otra forma?” “¿A quién puedo recurrir por ayuda que, realmente, tenga experticia en esto?” “¿Cuáles es el proceso que debo realizar para conseguir lo que me propongo?” Aplicar el pensamiento lógico suele ser el sendero para resolver muchas dificultades que nos habían estado produciendo ansiedad, angustia, frustración y, hasta, actitudes depresivas.

Racionalidad con creatividad y la dosis necesaria de intuición conforman los ejes del pensamiento positivo.

La práctica de esta forma para enfrentar la vida otorga serenidad, confianza en uno mismo, evita la dispersión mental, disuelve el nerviosismo, propende a una toma adecuada de decisiones, soslaya la angustia y evita la ansiedad. De manera tal que brinda grandes beneficios para vivir en franca armonía con lo cual hasta mejoramos los mecanismos de defensa contra las enfermedades que, como ha comprobado la Medicina, son en su mayoría – sino todas – psicosomáticas. Dicho de otro modo: “el cuerpo es el campo de batalla de la mente.”

A continuación unas pocas constataciones dadas en este Siglo XXI sobre la importancia del pensamiento positivo para una vida biopsicosocial sana.

En 2007 la prestigiosa revista francesa Le Nouvel Observateur dedicó su tapa al psicólogo David Servan Schreiber quien aseguró que las enfermedades pueden curarse apelando a la psiquis de las personas. “Es sólo cuestión de dominar la mente”, expresó en la entrevista.

“El cerebro puede cultivarse a través del sostén de una actividad mental intensa durante toda la vida. Las conexiones y redes neuronales se estimulan con la actividad mental … fundamentalmente aquello que implica creatividad, estrategias, imaginación… la lectura, el fomento de vínculos y hasta el amor recibido cambian físicamente nuestro cerebro”, explicaban en 2009 en el diario La Nación (Buenos Aires) Griselda Russo y Jorge Campos, entonces médicos del Servicio de Neurología Cognitiva, Neuropsiquiatría y Neuropsicología del Instituto Fleni.

En una edición del The New York Times de 2009 se entrevista a varios profesionales especializados en la conducta humana. “Si no quiere que suceda, ni lo piense”, es la síntesis del artículo. “El hecho de que venga a nuestra mente lo peor, en ciertas circunstancias, puede incrementar las posibilidades de que pase”, señala Daniel M. Wegner, psicólogo de la Universidad de Harvard.

“Sabemos que lo que está en nuestras mentes puede influir en nuestros juicios y comportamientos simplemente por estar ahí, flotando en la superficie de la consciencia”, señala el psicólogo Jamie Arndt, de la Universidad de Missouri.

Algo tan anhelado como es el sentimiento de felicidad resulta ser accesible a través del ejercicio del pensamiento positivo, pues tengo que tener en claro – lo que resulta producto de un análisis racional – sobre qué cosas me provocan bienestar, cuáles malestar, cuáles me permiten felicidad y cuáles no. Lo explicó bien el Dr. Patch Adams durante las sesiones del Human Capital Forum 2013: “No necesitamos ser dueños de algo para ser felices. Todo es consecuencia de una decisión. Es decirse a una mismo `voy a amar la vida`. No espero, podría o debería. Se trata de una intención. Y cuando uno está comprometido con esa intención, cuando ama la vida cada segundo, todo funciona.”

En 2014 el diario Clarín (Buenos Aires) dedica dos páginas con explicaciones de expertos sobre el hecho de que “vivir preocupado hace mal: prueban que triplica el riesgo de infarto.” Y, ¿qué es preocuparse?, interrogamos nosotros. Pues bien, no es otra cosa que pensamiento negativo. Pre-ocuparse es “ocuparse antes de tiempo”, con antelación; sin ponerse manos a la obra para encontrar la solución requerida. Pero, claro, eso ya es “pensamiento positivo.” Las preocupaciones  – que son efectos de utilizar mal el pensamiento – afectan la relación biopsicosocial de la persona, favoreciendo diferente tipo de malestares. No sólo orgánicos sino también sociales puesto que la persona preocupada tiende a considerar todo negativo y la gente se va alejando de ella.

En ese mismo 2014, Estanislao Bachrach, doctor en Biología Molecular, explicaba: “Todo lo que pensamos y cómo pensamos, altera al cerebro.”

Como lo explica la psicóloga Andrea Ricagno, cuando se ocupaba de ejercitar a los jugadores de Racing Club: “El cerebro tiene la capacidad de plasticidad, es entrenable. Cuánto más entrenamiento acumula, mayor rendimiento puede obtener.” Así también lo había dejado en claro – en 2009 – el psicólogo Louis Falik (experto en la teoría de la modificabilidad cognitiva) quien sentenció: “Ahora lo sabemos: el cerebro cambia si ejercitamos nuestra inteligencia. Probablemente sea el más plástico de todos nuestros órganos.”

De todo esto se desprende, de manera concreta y precisa, algo que ya – hace no menos de 2.500 años – afirmaron las escuelas de sabiduría (también llamadas iniciáticas) egipcias, griegas y romanas: lo que uno piensa termina concretándose. Ud. piensa “no podré” y – no lo dude – jamás podrá, pues con esa directiva está entrenando (programando) a su cerebro.

Imposible finalizar si recordar la frase con la cual se inicia ese antiquísimo libro titulado “Kybalion” que lleva la firma enigmática de “Tres Iniciados.” Afirma: “El Universo es mental.”

Antonio Las Heras es doctor en Psicología Social, magister en Psicoanálisis, parapsicólogo, filósofo y escritor. e mail: alasheras@hotmail.com

POR QUÉ TRIUNFA LA GENTE QUE TRIUNFA

Por Antonio Las Heras

Hay demasiada gente que busca justificar sus errores y  fracasos, diciendo que el éxito de los demás es sólo producto de “un golpe de suerte” o de cierta predestinación sobrenatural o porque “estaba escrito en las estrellas”.

Pero no es así. Estamos convencidos que lo que popularmente se denomina “suerte”, como sinónimo de azar o casualidad, no existe. Siempre hay una razón (o un conjunto enhebrado de éstas) que hace que algo suceda de una manera y no de otra. Aunque, por supuesto, en la mayoría de las ocasiones la persona que atribuye los hechos a la “mala o buena suerte” ignora de la existencia de esos otros factores. Por algo hay un antigüo refrán que dice: “La suerte llama a la puerta de quien está preparado.”

Hoy más que nunca antes, es necesario reprogramar de continuo nuestro psiquismo haciéndolo capaz de resolver problemas nuevos antes que éstos surjan. Adaptando el refrán antes citado, diremos que tenemos la certeza de que la suerte llama únicamente a la puerta de quien tiene su mente debidamente entrenada.

Es lo mismo que cuando se quiere justificar los fracasos reiterados por la aparición de situaciones negativas o adversas. Nosotros sabemos que todo negativismo tiene algún aspecto positivo que merece rescatarse, pero sólo una persona que sepa usar su inteligencia, de la manera adecuada, encontrará ese lado.

Triunfar en la vida no es patrimonio de unos pocos elegidos. Cualquiera está en condiciones de lograrlo si decide ejercitar su mente para que, frente a toda situación nueva, adversa o inesperada, encuentre – a través del desarrollo de su imaginación – la manera conveniente para resolver lo imprevisto. Las declaraciones de los triunfadores más conocidos de este momento son ejemplos concretos.  

  

Bill Gates, fundador de Microsoft y uno de los hombres más adinerados del mundo que, en su juventud era, apenas, un muchacho con fantasías de triunfo, sostiene: “El punto clave para el éxito es que debemos disfrutar lo que hacemos cada día. Para mí eso es trabajar con gente muy inteligente, trabajar en problemas nuevos y cada vez que pensamos en que hemos logrado algún éxito tratamos de no dar demasiadas vueltas en eso porque eleva el ego y distrae.”

Ted Turner, multimillonario, creador de la cadena noticiosa de televisión por cable CNN y ex marido de Jane Fonda, explica con entusiasmo que “lo que te hace tener éxito en la vida te hace tener éxito en los negocios, porque ambas cosas son similares”. Su receta preferida es: “Si uno quiere tener un gran éxito, debe hacer algo que no se haya hecho antes”. Y nos transmite su fórmula: “Para ser exitoso uno no tiene que tener miedo, no hay que bajar los brazos nunca. Hay que tener claro cuando se debe resistir y en qué momento es necesario retirarse; o bien directamente huir. Para llegar al éxito no hay que aceptar un no como respuesta. Si uno tiene una idea y en el corazón siente la certeza de que funciona, entonces hay que seguir para adelante”.

Robert Cooper, director de Advanced Excellence Systems aclara: “Casi todos enfocamos nuestro tiempo en resolver debilidades pero esto no sirve. Necesitamos identificar y administrar las debilidades sacándolas del camino y dedicar nuestro tiempo a identificar y desarrollar talentos y pasiones y fortalezas en nosotros y en los demás”.

Tom Peters, especialista en liderazgo, cuyos libros son lectura necesaria para personas de todo Occidente que buscan el éxito en sus tareas, también hace sus aportes: “El problema no es cómo tener nuevas ideas en la mente sino como deshacerse de las ideas viejas. En los próximos veinte años vamos a tener que crear un mundo totalmente nuevo. Todos nosotros vamos a tener que transformar el trabajo que hacemos. El 90% de los trabajos empresarios como los conocemos hoy o van a desaparecer o van a reinventarse totalmente dentro de diez años.”

Para finalizar, rescatamos un pensamiento del filósofo norteamericano Ralph Waldo Emerson (1803/1888) quien, en una sola frase, nos trae un aspecto clave para lograr la concreción de proyectos: “La confianza en uno mismo, es el primer secreto del éxito.”

Antonio Las Heras es doctor en Psicología Social, magister en Psicoanálisis, filósofo y escritor. e mail: alasheras@hotmail.com  Twitter: @LasHerasAntonio

Gustavo Santaolalla, creador de su propia vida

Por Antonio Las Heras

Si hay un ejemplo de alguien que fue creando su vida de acuerdo a una planificación previa precisa, analizada al detalle, atendiendo a las posibles variantes intervinientes, ese es Gustavo Santaolalla, el músico que es capaz – aún hoy a los casi 70 años de edad – de seguir reinventándose para continuar una vida donde poco y nada está librado al azar o a los imprevistos.

Conozco a lo que me refiero no sólo por haber seguido la trayectoria de este singular músico desde los juveniles días del conjunto Arco Iris, aquel que con el tema Blues de Dana ganó el Primer Festival Internacional de la Música Beat (1970), realizado en Mar del Plata, sino por los diálogos que supimos mantener en aquellos hoy tan lejanos tiempos.

En ese entonces, Arco Iris se destacaba no sólo por cantar rock en castellano (ya otros conjuntos lo hacían como Los Gatos, encabezado por Litto Nebbia o Manal y los recordados solistas Tanguito y Moris) sino por incluir en sus temas acordes folklóricos e imbuir al conjunto en un aura mística y esotérica generada por Dana, la misteriosa guía espiritual del grupo.

Gustavo ya se destacaba entre los miembros del conjunto. Tanto era así que algunos presentadores de programas radiales musicales, que tenían enorme audiencia a nivel nacional, como por ejemplo “La catedral del ritmo”, que conducía Carlos Ricco, presentaban los temas de Arco Iris diciendo “aquí viene Santaolalla y compañía.”

Me reuní varias veces con Gustavo Santaolalla quien, con toda generosidad, me recibía para corregir algunos poemas de mi autoría y conversar sobre el arte de la creación en general. Recuerdo bien la sorpresa que tuvo cuando – estábamos en un taxi, lo acompañaba a una entrevista radial que le realizarían – me informó que pronto se marcharían a los Estados Unidos para quedarse a vivir allí. Un tanto aturdido por lo inesperado de la noticia, la pregunté ¿Cómo era eso de irse después del extraordinario hecho de haber llenado el teatro Coliseo? Me explicó que, precisamente por eso lo hacían. Aquí en la Argentina habían alcanzado la cima. Ahora tenían que ir a dónde las alturas a alcanzar eran mucho mayores. ¡Las máximas!

Y así partieron. No fue una huida ni una aventura. Se trató de un plan desarrollado con tiempo a efectos de llegar a la cima del mundo artístico y musical. No fue fácil ni gratuito. Fue simple y concreto. Una vez instalados en América del Norte, llevó años de trabajo, esfuerzo y nuevas planificaciones. Santaolalla siguió por las suyas. Ara Tokatlian – otro de los cofundadores de Arco Iris – junto a Dana, hicieron – también allá – su camino manteniendo el nombre original del conjunto. En 1978 se instaló en Los Ángeles, California, donde aún sigue teniendo su residencia. Lo que no quita que, desde hace unos años, también posea un viñedo en Mendoza (Argentina.)

Santaolalla, reinventándose cada vez que lo entendió necesario para el logro del objetivo fijado en aquellos días juveniles, ingresó en el competitivo campo de hacer música para películas hollywoodenses. Ganó un Oscar. Luego otro. Obtuvo premios Grammy. También el Globo de Oro. ¡Estaba transitando por la cumbre de las cumbres! Tal como lo había, no diremos soñado, sino deducido racionalmente, varias décadas antes.

Hizo muchas otras cosas. Todas exitosas. Siempre pensadas, analizadas, nada de tirarse a la pileta sin conocer cuánta profundidad tiene, la cantidad de agua y hasta la temperatura.

Asumió la producción de conjuntos musicales así como de cantantes. Juanes, con el éxito “La camisa negra”, fue obra suya.

En 2018 participó, arrasando con los aplausos, en el Plácido Domingo Classics Festival, en el que actuó acompañado por la Pannon Philharmonic Orchestra, asombrando una vez más tanto por lo magnífico del espectáculo como por la reinvención.

A fines de 2020 consiguió que toda la prensa occidental se ocupara de una serie documental para Netflix, de la cual fue el productor ejecutivo. Porque atento a por dónde van los nuevos caminos y hacia dónde se dirigirán los venideros en un futuro previsible, produjo “Rompan todo: la historia del rock en Latinoamérica.” Uno de los más destacados cuestionamientos que tuvo la serie fue en relación a las inclusiones y exclusiones del recorte de músicos y bandas que aparecen. Pero, como ya conocemos, cuando se trata de recorrer una historia siempre hay hechos que se soslayan y otros que se destacan. En todo caso, esto no hizo más que mostrar que Santaolalla es tan humano como cualquier otra persona, por más que su vida sea esencialmente resultado de la inteligente planificación que ha hecho con ella. Un ejemplo que demuestra con precisión que cada existencia es el resultado de las decisiones que se toman tanto como de las que no se toman. Uno no es una hoja seca al viento de otoño arrastrada hasta deshacerse. Todo lo contrario. Un humano tiene las herramientas necesarias para forjar, a su deseo, la vida que le toca transitar.

Alegar que las cosas sucedieron por que fue el destino, el azar o que “estaba escrito” son argumentos que sólo quienes no se atreven a hacerse cargo de su propia vida pueden invocar. Hasta podríamos afirmar que el futuro de cada persona no es otra cosa que una simple ecuación. La siguiente: pasado + presente = futuro. No es complejo para entender.

Hoy Santaolalla vuelve a sorprendernos. A través del conjunto que fundó hace unos cuántos años, que se llama “Bajofondo”, donde transita sonidos tangueros en especial, recreó uno de sus propios temas musicales – Pa´ bailar –, de hace una década, le puso letra acorde a la actualidad (la letra refiere a la necesidad de salir usando barbijo; “enmascarada” es el término usado) y con Natalia Oreiro como estrella invitada, estrenó “Listo pa´ bailar” cantada un poco en castellano y sobre todo en ruso. Lo que le permite comenzar a transitar por un mercado hasta ahora no explorado por el músico y productor.

En plena pandemia Santaolalla supo cómo volver a reinventarse. Y téngase en cuenta que el venidero 19 de agosto cumplirá sus primeros 70 años de edad. Prueba inequívoca que la vejez no está en la edad cronológica sino en la actitud mental de la persona.

Antonio Las Heras es doctor en Psicología Social, filósofo y escritor. e mail: alasheras@hotmail.com

Formas de prepararse para enfrentar los sentimientos negativos

Escribe el Prof. Dr. Antonio Las Heras

En los planos laboral, sentimental o familiar, todos estamos expuestos a momentos muy desconcertantes, por eso hay que conocer la manera de enfrentarlos de manera exitosa.

Del mismo modo que una bacteria agrede al organismo, provocando desequilibrios y todo tipo de trastornos, cualquier tipo de situación exterior – lo que denominamos “estímulo externo” – puede originar en las personas las más diversas reacciones y sentimientos. Los hechos que encierran desafíos y amenazas, que se apartan de lo habitual, son acompañados – generalmente – por sensaciones muy difíciles de describir con palabras. Cuando esto acontece, el camino a la desarmonía se ha iniciado y los problemas comienzas o bien – si ya existían – se acentúan.

En los planos sentimental, familiar y laboral, todas las personas están expuestas a momentos desconcertantes y desagradables. La cuestión es estar preparado para enfrentarlos y encausarlos positivamente. De lo contrario, habrá consecuencias lamentables en todos los aspectos que hacen a la salud que, recordemos, es biopsicosocial. Los sentimientos que, en general, acompañan a situaciones inesperadas varían según la personalidad, pero veamos los denominadores más comunes.

¿Qué pasa, por ejemplo, cuando algún proyecto en el que se habían depositado ilusiones, esperanzas y trabajos se frustra? Aparece el sentimiento de inseguridad. Usted no logra saber si es valioso o no, si los demás lo aceptan o no. La doctora Suzzanne Baucker – catedrática de Psicología en la Universidad de Boston – definió esta sensación como “similar a la de una mesa de cuatro pastas que tiene solo tres”.

Suele aparecer también el sentimiento de culpa, que está íntimamente relacionado con el convencimiento interno de que se cometió un error cuando se hubiera podido evitar y, por eso, todo salió mal, las expectativas se diluyeron de la noche a la mañana. Este sentimiento en muchas ocasiones, se acompaña con autoagresiones (comerse las uñas, desprolijidad en el aspecto, falta de fuerza de voluntad, actitudes depresivas; entre otras). La desarmonía que cualquier situación (la del ejemplo del proyecto frustrado, o cualquier otra) puede producir, ocasionará igualmente complejidades y dificultades en la vida de relaciones con los demás: sean los familiares, seres queridos, compañeros de trabajo, amigos o conocidos del club que se suele frecuentar. Es decir, que la sensación será la de querer destruir: es el sentimiento de odio, que se distingue de los anteriores porque se dirige a realizar acciones concretas. En personalidades paranoicas (que habitualmente se sienten perseguidas) este sentimiento se acrecienta. Sin que haya en la realidad externa mayores motivos, surge una tendencia a intentar resolver las cosas utilizando agresividad y violencia.

¿Se pueden evitar estas manifestaciones que no sólo son inútiles sino perjudiciales ante la aparición de dificultades diarias, inesperadas, a las que todos estamos expuestos? La respuesta es un sí, categórico: claro que es posible.

Si, es posible evitarlos y convertir esas sensaciones en armónicas y positivas. La solución consistirá en programar nuestra mente para esos hechos poco comunes no afecten en forma negativa. ¿Cómo se logra esto? Con preparación espiritual, con entrenamiento mental, a través de ejercicios de relajación, utilizando técnicas de control mental y prácticas de programación psíquica positiva. Existen hoy en día, al alcance de todos, cursos completos que pueden hacerse sin dificultad a distancia, desde el hogar, por ejemplo. Después de adquirir los conocimientos básicos, usted deberá dedicar solo unos minutos diarios. Esas sensaciones y reacciones adversas a las que nos hemos referido irán modificándose – paulatinamente – por estados de eficaz resolución de problemas, tanto los que eran previsibles como aquellos que surgen de manera repentina e inesperada.

La solución consistirá en programar nuestra mente

Mientras tanto, adelantamos unas sugerencias que entendemos serán útiles para desarrollar una perspectiva de vida provechosa y positiva:

Deje de lado toda rigidez, dogmatismo y prejuicios. La armonía requiere de suficiente capacidad de adaptación a los cambios. Reinventarse cada vez que sea necesario

Busque causas para sonreír

· Busque causas para sonreír; pero actúe sin ingenuidades. Pensamiento racional reflexivo positivo creativo para la toma de cualquier decisión; sobre todo las trascendentes. No malgaste su tiempo: es lo único que no puede recuperarse. Programe, con suficiente antelación, su agenda de actividades; pero sea lo suficientemente elástico para hacer modificaciones si una mejor posibilidad así lo requiriera. Si algo lo gratifica demuéstrelo, pero no finja estar contento, porque engañar y engañarse nunca es la manera provechosa.

Tenga en cuenta que la confianza en uno mismo es el primer secreto del éxito

· Tenga en cuenta que la confianza en uno mismo es el primer secreto del éxito; tal como nos lo enseñó Emerson. Nunca mucho costo poco. No tema al fracaso; ninguno de nosotros es infalible. Pero, ante un fracaso, llénese de energía vital para retomar… ¡con el aprendizaje que cada error permite descubrir! Otra cosa valiosa: en la universidad de la vida los exámenes también se aprueban con cuatro puntos; no siempre hay que obtener diez puntos.

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Tenga siempre en cuenta que poner la responsabilidad de errores y fracasos en los demás, es sólo un argumento para no asumir su propia responsabilidad.

· Considere que la raíz de sus aciertos está en usted mismo, y también la raíz de sus fracasos está en usted mismo. De esos “detalles” depende que las cosas salgan bien. Tenga siempre en cuenta que poner la responsabilidad de errores y fracasos en los demás, es sólo un argumento para no asumir su propia responsabilidad. ¡El poder está en Ud.! No lo desperdicie…

Antonio Las Heras es doctor en Psicología Social. Recibió la Gran Cruz Kennedy – máxima distinción académica que otorga la Universidad Argentina John F. Kennedy – “por sus investigaciones originales en Psicología Junguiana y Parapsicología.” Autor, de entre otros libros, “La interpretación de los sueños y otros estudios junguianos.” Su e mail es alasheras@hotmail.com Página web

¿ES POSIBLE NO MORIR?

Por Antonio Las Heras

Mientras transitamos este comienzo del siglo XXI, comprobamos que la expectativa de vida aumenta de manera significativa década tras década y que la vida útil se mantiene en edades que nuestros padres y abuelos ni hubieran imaginado. La Organización Mundial de la Salud (OMS) informa que la mitad de quienes nacieron desde 2010 en adelante, llegarán a vivir cien años; o aún más.

Tedros Adhanom Ghebreyesus

Todo esto nos interpela sobre la posibilidad que tiene – o no – el ser humano para alcanzar una longevidad extraordinaria y, con ello, surge de manera ineludible la pregunta sobre si la muerte es un destino ineludible o existe alguna perspectiva de que así no sea.

George Sylvester Vierck


Para reflexionar al respecto, traemos algunos párrafos de la entrevista que, en 1926, el escritor George Sylvester Vierck realizara a Sigmund Freud, el padre de la moderna Psicología de lo Inconsciente y creador del Psicoanálisis.

En varios momentos de la misma, el médico vienes efectúa declaraciones en el sentido de que lo que entendemos por “muerte” bien podría ser un situación evitable. En ese caso, ¿se estarían abriendo las puertas a la eternidad? ¿Es esto posible?

Ya en alguno de sus trabajos Freud hubo señalado que el hecho de que los humanos morimos bien podía ser un asunto estadístico y no, necesariamente, un destino ineludible.

De aquella entrevista, transcribimos los párrafos más relevantes para el asunto que aquí nos ocupa.

“Es posible que la muerte en sí no sea una necesidad biológica. Tal vez morimos porque deseamos morir. Así como el amor o el odio por una persona viven en nuestro pecho al mismo tiempo, así también toda la vida conjuga el deseo de la propia destrucción. Del mismo modo como un pequeño elástico tiende a asumir la forma original, toda materia viva, consciente o inconscientemente, busca readquirir la completa, la absoluta inercia de la existencia inorgánica. El impulso de vida o el impulso de muerte habitan en nuestro interior.”

“La muerte es la compañera del amor. Ellos juntos rigen el mundo. Esto es lo que dije en mi libro `Más allá del principio del placer`, en el comienzo del Psicoanálisis se suponía que el amor tenía toda la importancia. Ahora sabemos que la muerte es igualmente relevante. Biológicamente, todo ser vivo, no importa cuán intensamente la vida arda dentro de él, ansía el Nirvana, cesar con la «fiebre llamada vida». El deseo puede ser encubierto por digresiones, no obstante, el objetivo último de la vida es la propia extinción.”

“En todo ser normal, la pulsión de vida es lo bastante fuerte como para contrabalancear la pulsión de muerte pero, al final, ésta resulta más intensa. Podemos entretenernos con la fantasía de que la muerte nos llega por nuestra propia voluntad. Sería más factible que no pudiéramos vencer a la muerte porque en realidad ella es un aliado dentro de nosotros. En este sentido puede ser justificado decir que toda muerte es un suicidio disfrazado.”

Amerita reflexionar sobre estos dichos freudianos. La existencia de dos fuerzas en pugna – vida y muerte – en el psiquismo humano resultan – hoy por hoy – absolutamente reales. En ese caso, ¿por qué tiene que triunfar la autodestrucción? Cuando Freud señala que “toda muerte es un suicidio disfrazado” nos recuerda a esa médica europea, con medio siglo de experiencia, que hace poco manifestó “no conozco una sola persona que haya muerto de muerte natural.”

¿Tan desconformes estamos con lo realizado en nuestra existencia para, llegado cierto momento, desde lo inconsciente activar aquellos mecanismos necesarios para provocar la propia muerte? De ser esto así, entonces no sólo hay que atender a las cuestiones físicas y químicas del cuerpo sino – y muy en especial – a lo que habita en nuestra mente. En lo más profundo. Fuera del alcance directo de la consciencia. Allí donde surgen los deseos, las necesidades, las frustraciones, las angustias, la ansiedad y – tan en boga últimamente – las actitudes depresivas.

Antonio Las Heras es doctor en Psicología Social, magister en Psicoanálisis, filósofo y escritor. “La interpretación de los sueños y otros estudios junguianos” – publicado por Ediciones del Amanecer Dorado (EDAD) – es uno de sus más recientes libros. Preside el Instituto Humanístico del Río de la Plata. e mail: alasheras@hotmail.com

Sobre el libro “Belgrano y la Masonería” escrito por el Prof. Dr. Antonio Las Heras Carta abierta a un posible lector.

Por Carlos Penelas.

He leído con sumo agrado y atención Belgrano y la Masonería de Antonio Las Heras. Un libro breve, claro, necesario. Para quien ha estudiado Letras y cursado las literaturas clásicas le vino a la memoria, entre muchos otros, textos como Los libros de Hermes Trimegisto o Los Misterios de Eleusis. El universo de la masonería es filantrópico, filosófico, humanista pero también posee un gran contenido simbólico, esotérico,  hermético. El autor nos aclara que no es una sociedad secreta, sino discreta.

Para el lector común esta biografía particular del General Belgrano tiene varias motivaciones. Una de ellas – creo que la más trascendente – es que el autor nos va iniciando, nos va guiando, en ciertos aspectos de la historia de la Masonería. Lo hace de manera cordial, comprensible, amena. Ese clima que se forma, esas claves o nociones que entrega al lector hace que comprendamos de manera clara el significado de la Masonería en el mundo, en la historia de la humanidad y, naturalmente, en Argentina.

En la foto, el autor – Antonio Las Heras – junto al Prof. Dr. Eduardo Más Colombo y Carlos Penelas, autor de esta nota. 

Las Heras acompaña su exposición con documentación necesaria y fundamental. Están los testimonios sólidos de Emilio J. Corbière, Fabián Onsari o Enrique de Gandía. Vale recordar, al pasar, que éste último ha probado a través de sus investigaciones documentales la filiación masónica y la actuación de las logias operativas en el proceso independentista. Además, de Gandía pulverizó en su momento los esfuerzos desesperados de la corriente del Instituto Nacional Sanmartiniano que negaba el carácter masónico a San Martín y la Logia Lautaro.

Fabián Onsari, Enrique de Gandía Emilio J. Corbière

Esa descripción que leemos nos ayuda a comprender el universo de la masonería – al margen de la vinculación de Belgrano con diferentes logias –  nos brinda un panorama, una explicación somera pero didáctica del significado, de la condición de pertenecer al ámbito masónico. En las páginas de este libro, Las Heras nos permite entender el objetivo de la creación de la Logia Lautaro y otras similares.

Los testimonios de Vicente Fidel López, Adolfo Saldías, José Matías Zapiola o Bartolomé Mitre, entre otros,  son pruebas manifiestas de que Belgrano era miembro de la Masonería.

Vicente Fidel López, Adolfo Saldías José Matías Zapiola o Bartolomé Mitre

Vale la pena mencionar la traducción del inglés al castellano que realizó Manuel Belgrano con la ayuda del Dr. Joseph James Thomas Redhead del discurso del Q.: H: George Washington al pueblo de los Estados Unidos anunciando sus intenciones de retirarse del servicio público.

El Dr. Antonio Las Heras recibe una distinción en el Senado de la Nación Argentina, junto al escritor Vicente Batista, el expresidente de la Sociedad Argentina de Escritores (SADE) Dr. Jorge Giorno y el actual presidente,
Dr. Alejandro Vaccaro.

El profesor Las Heras al señalar los distintos episodios vividos por el general Belgrano y la masonería manifiesta como “una vida desprendida de las búsquedas egoístas para poner la mirada – de manera permanente – en el bien común, la salud, la educación, el progreso del pueblo, el pensamiento puesto en facilitar la tarea de las futuras generaciones”.

Soldado del Regimiento de Patricios ante el monumento que guarda los restos mortales del Gral. Belgrano.

Es un libro ajeno a la banalización, al esnobismo o a la frivolidad con la que suelen tratarse estos temas. Las Heras nos entrega una radiografía de un pensamiento, de una forma de vida y deja constancia de la condición humana de Manuel Belgrano; tan querido y admirado. “La vida es nada si la libertad se pierde”. Y esas palabras hablan de espiritualidad, de ética, de sacrificio.

Carlos Penelas junto al autor del libro
Dr. Antonio Las Heras.

Los interesados en adquirir el libro, pueden hacerlo por Mercado Libre, con envío a domicilio y abonado en cuotas, a través de este link:

https://articulo.mercadolibre.com.ar/MLA-863088715-belgrano-y-la-masoneria-de-antonio-las-heras-novedad-_JM

Carlos Penelas es poeta, escritor, ensayista, periodista y crítico literario. Sus trabajos aparecen en numerosas publicaciones de América y Europa.  Recientemente, Fundación Industrias Culturales Argentinas publicó “Conversaciones con Carlos Penelas”, de Gustavo Merino.