POR QUÉ TRIUNFA LA GENTE QUE TRIUNFA

Por Antonio Las Heras

Hay demasiada gente que busca justificar sus errores y  fracasos, diciendo que el éxito de los demás es sólo producto de “un golpe de suerte” o de cierta predestinación sobrenatural o porque “estaba escrito en las estrellas”.

Pero no es así. Estamos convencidos que lo que popularmente se denomina “suerte”, como sinónimo de azar o casualidad, no existe. Siempre hay una razón (o un conjunto enhebrado de éstas) que hace que algo suceda de una manera y no de otra. Aunque, por supuesto, en la mayoría de las ocasiones la persona que atribuye los hechos a la “mala o buena suerte” ignora de la existencia de esos otros factores. Por algo hay un antigüo refrán que dice: “La suerte llama a la puerta de quien está preparado.”

Hoy más que nunca antes, es necesario reprogramar de continuo nuestro psiquismo haciéndolo capaz de resolver problemas nuevos antes que éstos surjan. Adaptando el refrán antes citado, diremos que tenemos la certeza de que la suerte llama únicamente a la puerta de quien tiene su mente debidamente entrenada.

Es lo mismo que cuando se quiere justificar los fracasos reiterados por la aparición de situaciones negativas o adversas. Nosotros sabemos que todo negativismo tiene algún aspecto positivo que merece rescatarse, pero sólo una persona que sepa usar su inteligencia, de la manera adecuada, encontrará ese lado.

Triunfar en la vida no es patrimonio de unos pocos elegidos. Cualquiera está en condiciones de lograrlo si decide ejercitar su mente para que, frente a toda situación nueva, adversa o inesperada, encuentre – a través del desarrollo de su imaginación – la manera conveniente para resolver lo imprevisto. Las declaraciones de los triunfadores más conocidos de este momento son ejemplos concretos.  

  

Bill Gates, fundador de Microsoft y uno de los hombres más adinerados del mundo que, en su juventud era, apenas, un muchacho con fantasías de triunfo, sostiene: “El punto clave para el éxito es que debemos disfrutar lo que hacemos cada día. Para mí eso es trabajar con gente muy inteligente, trabajar en problemas nuevos y cada vez que pensamos en que hemos logrado algún éxito tratamos de no dar demasiadas vueltas en eso porque eleva el ego y distrae.”

Ted Turner, multimillonario, creador de la cadena noticiosa de televisión por cable CNN y ex marido de Jane Fonda, explica con entusiasmo que “lo que te hace tener éxito en la vida te hace tener éxito en los negocios, porque ambas cosas son similares”. Su receta preferida es: “Si uno quiere tener un gran éxito, debe hacer algo que no se haya hecho antes”. Y nos transmite su fórmula: “Para ser exitoso uno no tiene que tener miedo, no hay que bajar los brazos nunca. Hay que tener claro cuando se debe resistir y en qué momento es necesario retirarse; o bien directamente huir. Para llegar al éxito no hay que aceptar un no como respuesta. Si uno tiene una idea y en el corazón siente la certeza de que funciona, entonces hay que seguir para adelante”.

Robert Cooper, director de Advanced Excellence Systems aclara: “Casi todos enfocamos nuestro tiempo en resolver debilidades pero esto no sirve. Necesitamos identificar y administrar las debilidades sacándolas del camino y dedicar nuestro tiempo a identificar y desarrollar talentos y pasiones y fortalezas en nosotros y en los demás”.

Tom Peters, especialista en liderazgo, cuyos libros son lectura necesaria para personas de todo Occidente que buscan el éxito en sus tareas, también hace sus aportes: “El problema no es cómo tener nuevas ideas en la mente sino como deshacerse de las ideas viejas. En los próximos veinte años vamos a tener que crear un mundo totalmente nuevo. Todos nosotros vamos a tener que transformar el trabajo que hacemos. El 90% de los trabajos empresarios como los conocemos hoy o van a desaparecer o van a reinventarse totalmente dentro de diez años.”

Para finalizar, rescatamos un pensamiento del filósofo norteamericano Ralph Waldo Emerson (1803/1888) quien, en una sola frase, nos trae un aspecto clave para lograr la concreción de proyectos: “La confianza en uno mismo, es el primer secreto del éxito.”

Antonio Las Heras es doctor en Psicología Social, magister en Psicoanálisis, filósofo y escritor. e mail: alasheras@hotmail.com  Twitter: @LasHerasAntonio

Gustavo Santaolalla, creador de su propia vida

Por Antonio Las Heras

Si hay un ejemplo de alguien que fue creando su vida de acuerdo a una planificación previa precisa, analizada al detalle, atendiendo a las posibles variantes intervinientes, ese es Gustavo Santaolalla, el músico que es capaz – aún hoy a los casi 70 años de edad – de seguir reinventándose para continuar una vida donde poco y nada está librado al azar o a los imprevistos.

Conozco a lo que me refiero no sólo por haber seguido la trayectoria de este singular músico desde los juveniles días del conjunto Arco Iris, aquel que con el tema Blues de Dana ganó el Primer Festival Internacional de la Música Beat (1970), realizado en Mar del Plata, sino por los diálogos que supimos mantener en aquellos hoy tan lejanos tiempos.

En ese entonces, Arco Iris se destacaba no sólo por cantar rock en castellano (ya otros conjuntos lo hacían como Los Gatos, encabezado por Litto Nebbia o Manal y los recordados solistas Tanguito y Moris) sino por incluir en sus temas acordes folklóricos e imbuir al conjunto en un aura mística y esotérica generada por Dana, la misteriosa guía espiritual del grupo.

Gustavo ya se destacaba entre los miembros del conjunto. Tanto era así que algunos presentadores de programas radiales musicales, que tenían enorme audiencia a nivel nacional, como por ejemplo “La catedral del ritmo”, que conducía Carlos Ricco, presentaban los temas de Arco Iris diciendo “aquí viene Santaolalla y compañía.”

Me reuní varias veces con Gustavo Santaolalla quien, con toda generosidad, me recibía para corregir algunos poemas de mi autoría y conversar sobre el arte de la creación en general. Recuerdo bien la sorpresa que tuvo cuando – estábamos en un taxi, lo acompañaba a una entrevista radial que le realizarían – me informó que pronto se marcharían a los Estados Unidos para quedarse a vivir allí. Un tanto aturdido por lo inesperado de la noticia, la pregunté ¿Cómo era eso de irse después del extraordinario hecho de haber llenado el teatro Coliseo? Me explicó que, precisamente por eso lo hacían. Aquí en la Argentina habían alcanzado la cima. Ahora tenían que ir a dónde las alturas a alcanzar eran mucho mayores. ¡Las máximas!

Y así partieron. No fue una huida ni una aventura. Se trató de un plan desarrollado con tiempo a efectos de llegar a la cima del mundo artístico y musical. No fue fácil ni gratuito. Fue simple y concreto. Una vez instalados en América del Norte, llevó años de trabajo, esfuerzo y nuevas planificaciones. Santaolalla siguió por las suyas. Ara Tokatlian – otro de los cofundadores de Arco Iris – junto a Dana, hicieron – también allá – su camino manteniendo el nombre original del conjunto. En 1978 se instaló en Los Ángeles, California, donde aún sigue teniendo su residencia. Lo que no quita que, desde hace unos años, también posea un viñedo en Mendoza (Argentina.)

Santaolalla, reinventándose cada vez que lo entendió necesario para el logro del objetivo fijado en aquellos días juveniles, ingresó en el competitivo campo de hacer música para películas hollywoodenses. Ganó un Oscar. Luego otro. Obtuvo premios Grammy. También el Globo de Oro. ¡Estaba transitando por la cumbre de las cumbres! Tal como lo había, no diremos soñado, sino deducido racionalmente, varias décadas antes.

Hizo muchas otras cosas. Todas exitosas. Siempre pensadas, analizadas, nada de tirarse a la pileta sin conocer cuánta profundidad tiene, la cantidad de agua y hasta la temperatura.

Asumió la producción de conjuntos musicales así como de cantantes. Juanes, con el éxito “La camisa negra”, fue obra suya.

En 2018 participó, arrasando con los aplausos, en el Plácido Domingo Classics Festival, en el que actuó acompañado por la Pannon Philharmonic Orchestra, asombrando una vez más tanto por lo magnífico del espectáculo como por la reinvención.

A fines de 2020 consiguió que toda la prensa occidental se ocupara de una serie documental para Netflix, de la cual fue el productor ejecutivo. Porque atento a por dónde van los nuevos caminos y hacia dónde se dirigirán los venideros en un futuro previsible, produjo “Rompan todo: la historia del rock en Latinoamérica.” Uno de los más destacados cuestionamientos que tuvo la serie fue en relación a las inclusiones y exclusiones del recorte de músicos y bandas que aparecen. Pero, como ya conocemos, cuando se trata de recorrer una historia siempre hay hechos que se soslayan y otros que se destacan. En todo caso, esto no hizo más que mostrar que Santaolalla es tan humano como cualquier otra persona, por más que su vida sea esencialmente resultado de la inteligente planificación que ha hecho con ella. Un ejemplo que demuestra con precisión que cada existencia es el resultado de las decisiones que se toman tanto como de las que no se toman. Uno no es una hoja seca al viento de otoño arrastrada hasta deshacerse. Todo lo contrario. Un humano tiene las herramientas necesarias para forjar, a su deseo, la vida que le toca transitar.

Alegar que las cosas sucedieron por que fue el destino, el azar o que “estaba escrito” son argumentos que sólo quienes no se atreven a hacerse cargo de su propia vida pueden invocar. Hasta podríamos afirmar que el futuro de cada persona no es otra cosa que una simple ecuación. La siguiente: pasado + presente = futuro. No es complejo para entender.

Hoy Santaolalla vuelve a sorprendernos. A través del conjunto que fundó hace unos cuántos años, que se llama “Bajofondo”, donde transita sonidos tangueros en especial, recreó uno de sus propios temas musicales – Pa´ bailar –, de hace una década, le puso letra acorde a la actualidad (la letra refiere a la necesidad de salir usando barbijo; “enmascarada” es el término usado) y con Natalia Oreiro como estrella invitada, estrenó “Listo pa´ bailar” cantada un poco en castellano y sobre todo en ruso. Lo que le permite comenzar a transitar por un mercado hasta ahora no explorado por el músico y productor.

En plena pandemia Santaolalla supo cómo volver a reinventarse. Y téngase en cuenta que el venidero 19 de agosto cumplirá sus primeros 70 años de edad. Prueba inequívoca que la vejez no está en la edad cronológica sino en la actitud mental de la persona.

Antonio Las Heras es doctor en Psicología Social, filósofo y escritor. e mail: alasheras@hotmail.com

Formas de prepararse para enfrentar los sentimientos negativos

Escribe el Prof. Dr. Antonio Las Heras

En los planos laboral, sentimental o familiar, todos estamos expuestos a momentos muy desconcertantes, por eso hay que conocer la manera de enfrentarlos de manera exitosa.

Del mismo modo que una bacteria agrede al organismo, provocando desequilibrios y todo tipo de trastornos, cualquier tipo de situación exterior – lo que denominamos “estímulo externo” – puede originar en las personas las más diversas reacciones y sentimientos. Los hechos que encierran desafíos y amenazas, que se apartan de lo habitual, son acompañados – generalmente – por sensaciones muy difíciles de describir con palabras. Cuando esto acontece, el camino a la desarmonía se ha iniciado y los problemas comienzas o bien – si ya existían – se acentúan.

En los planos sentimental, familiar y laboral, todas las personas están expuestas a momentos desconcertantes y desagradables. La cuestión es estar preparado para enfrentarlos y encausarlos positivamente. De lo contrario, habrá consecuencias lamentables en todos los aspectos que hacen a la salud que, recordemos, es biopsicosocial. Los sentimientos que, en general, acompañan a situaciones inesperadas varían según la personalidad, pero veamos los denominadores más comunes.

¿Qué pasa, por ejemplo, cuando algún proyecto en el que se habían depositado ilusiones, esperanzas y trabajos se frustra? Aparece el sentimiento de inseguridad. Usted no logra saber si es valioso o no, si los demás lo aceptan o no. La doctora Suzzanne Baucker – catedrática de Psicología en la Universidad de Boston – definió esta sensación como “similar a la de una mesa de cuatro pastas que tiene solo tres”.

Suele aparecer también el sentimiento de culpa, que está íntimamente relacionado con el convencimiento interno de que se cometió un error cuando se hubiera podido evitar y, por eso, todo salió mal, las expectativas se diluyeron de la noche a la mañana. Este sentimiento en muchas ocasiones, se acompaña con autoagresiones (comerse las uñas, desprolijidad en el aspecto, falta de fuerza de voluntad, actitudes depresivas; entre otras). La desarmonía que cualquier situación (la del ejemplo del proyecto frustrado, o cualquier otra) puede producir, ocasionará igualmente complejidades y dificultades en la vida de relaciones con los demás: sean los familiares, seres queridos, compañeros de trabajo, amigos o conocidos del club que se suele frecuentar. Es decir, que la sensación será la de querer destruir: es el sentimiento de odio, que se distingue de los anteriores porque se dirige a realizar acciones concretas. En personalidades paranoicas (que habitualmente se sienten perseguidas) este sentimiento se acrecienta. Sin que haya en la realidad externa mayores motivos, surge una tendencia a intentar resolver las cosas utilizando agresividad y violencia.

¿Se pueden evitar estas manifestaciones que no sólo son inútiles sino perjudiciales ante la aparición de dificultades diarias, inesperadas, a las que todos estamos expuestos? La respuesta es un sí, categórico: claro que es posible.

Si, es posible evitarlos y convertir esas sensaciones en armónicas y positivas. La solución consistirá en programar nuestra mente para esos hechos poco comunes no afecten en forma negativa. ¿Cómo se logra esto? Con preparación espiritual, con entrenamiento mental, a través de ejercicios de relajación, utilizando técnicas de control mental y prácticas de programación psíquica positiva. Existen hoy en día, al alcance de todos, cursos completos que pueden hacerse sin dificultad a distancia, desde el hogar, por ejemplo. Después de adquirir los conocimientos básicos, usted deberá dedicar solo unos minutos diarios. Esas sensaciones y reacciones adversas a las que nos hemos referido irán modificándose – paulatinamente – por estados de eficaz resolución de problemas, tanto los que eran previsibles como aquellos que surgen de manera repentina e inesperada.

La solución consistirá en programar nuestra mente

Mientras tanto, adelantamos unas sugerencias que entendemos serán útiles para desarrollar una perspectiva de vida provechosa y positiva:

Deje de lado toda rigidez, dogmatismo y prejuicios. La armonía requiere de suficiente capacidad de adaptación a los cambios. Reinventarse cada vez que sea necesario

Busque causas para sonreír

· Busque causas para sonreír; pero actúe sin ingenuidades. Pensamiento racional reflexivo positivo creativo para la toma de cualquier decisión; sobre todo las trascendentes. No malgaste su tiempo: es lo único que no puede recuperarse. Programe, con suficiente antelación, su agenda de actividades; pero sea lo suficientemente elástico para hacer modificaciones si una mejor posibilidad así lo requiriera. Si algo lo gratifica demuéstrelo, pero no finja estar contento, porque engañar y engañarse nunca es la manera provechosa.

Tenga en cuenta que la confianza en uno mismo es el primer secreto del éxito

· Tenga en cuenta que la confianza en uno mismo es el primer secreto del éxito; tal como nos lo enseñó Emerson. Nunca mucho costo poco. No tema al fracaso; ninguno de nosotros es infalible. Pero, ante un fracaso, llénese de energía vital para retomar… ¡con el aprendizaje que cada error permite descubrir! Otra cosa valiosa: en la universidad de la vida los exámenes también se aprueban con cuatro puntos; no siempre hay que obtener diez puntos.

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Tenga siempre en cuenta que poner la responsabilidad de errores y fracasos en los demás, es sólo un argumento para no asumir su propia responsabilidad.

· Considere que la raíz de sus aciertos está en usted mismo, y también la raíz de sus fracasos está en usted mismo. De esos “detalles” depende que las cosas salgan bien. Tenga siempre en cuenta que poner la responsabilidad de errores y fracasos en los demás, es sólo un argumento para no asumir su propia responsabilidad. ¡El poder está en Ud.! No lo desperdicie…

Antonio Las Heras es doctor en Psicología Social. Recibió la Gran Cruz Kennedy – máxima distinción académica que otorga la Universidad Argentina John F. Kennedy – “por sus investigaciones originales en Psicología Junguiana y Parapsicología.” Autor, de entre otros libros, “La interpretación de los sueños y otros estudios junguianos.” Su e mail es alasheras@hotmail.com Página web

¿ES POSIBLE NO MORIR?

Por Antonio Las Heras

Mientras transitamos este comienzo del siglo XXI, comprobamos que la expectativa de vida aumenta de manera significativa década tras década y que la vida útil se mantiene en edades que nuestros padres y abuelos ni hubieran imaginado. La Organización Mundial de la Salud (OMS) informa que la mitad de quienes nacieron desde 2010 en adelante, llegarán a vivir cien años; o aún más.

Tedros Adhanom Ghebreyesus

Todo esto nos interpela sobre la posibilidad que tiene – o no – el ser humano para alcanzar una longevidad extraordinaria y, con ello, surge de manera ineludible la pregunta sobre si la muerte es un destino ineludible o existe alguna perspectiva de que así no sea.

George Sylvester Vierck


Para reflexionar al respecto, traemos algunos párrafos de la entrevista que, en 1926, el escritor George Sylvester Vierck realizara a Sigmund Freud, el padre de la moderna Psicología de lo Inconsciente y creador del Psicoanálisis.

En varios momentos de la misma, el médico vienes efectúa declaraciones en el sentido de que lo que entendemos por “muerte” bien podría ser un situación evitable. En ese caso, ¿se estarían abriendo las puertas a la eternidad? ¿Es esto posible?

Ya en alguno de sus trabajos Freud hubo señalado que el hecho de que los humanos morimos bien podía ser un asunto estadístico y no, necesariamente, un destino ineludible.

De aquella entrevista, transcribimos los párrafos más relevantes para el asunto que aquí nos ocupa.

“Es posible que la muerte en sí no sea una necesidad biológica. Tal vez morimos porque deseamos morir. Así como el amor o el odio por una persona viven en nuestro pecho al mismo tiempo, así también toda la vida conjuga el deseo de la propia destrucción. Del mismo modo como un pequeño elástico tiende a asumir la forma original, toda materia viva, consciente o inconscientemente, busca readquirir la completa, la absoluta inercia de la existencia inorgánica. El impulso de vida o el impulso de muerte habitan en nuestro interior.”

“La muerte es la compañera del amor. Ellos juntos rigen el mundo. Esto es lo que dije en mi libro `Más allá del principio del placer`, en el comienzo del Psicoanálisis se suponía que el amor tenía toda la importancia. Ahora sabemos que la muerte es igualmente relevante. Biológicamente, todo ser vivo, no importa cuán intensamente la vida arda dentro de él, ansía el Nirvana, cesar con la «fiebre llamada vida». El deseo puede ser encubierto por digresiones, no obstante, el objetivo último de la vida es la propia extinción.”

“En todo ser normal, la pulsión de vida es lo bastante fuerte como para contrabalancear la pulsión de muerte pero, al final, ésta resulta más intensa. Podemos entretenernos con la fantasía de que la muerte nos llega por nuestra propia voluntad. Sería más factible que no pudiéramos vencer a la muerte porque en realidad ella es un aliado dentro de nosotros. En este sentido puede ser justificado decir que toda muerte es un suicidio disfrazado.”

Amerita reflexionar sobre estos dichos freudianos. La existencia de dos fuerzas en pugna – vida y muerte – en el psiquismo humano resultan – hoy por hoy – absolutamente reales. En ese caso, ¿por qué tiene que triunfar la autodestrucción? Cuando Freud señala que “toda muerte es un suicidio disfrazado” nos recuerda a esa médica europea, con medio siglo de experiencia, que hace poco manifestó “no conozco una sola persona que haya muerto de muerte natural.”

¿Tan desconformes estamos con lo realizado en nuestra existencia para, llegado cierto momento, desde lo inconsciente activar aquellos mecanismos necesarios para provocar la propia muerte? De ser esto así, entonces no sólo hay que atender a las cuestiones físicas y químicas del cuerpo sino – y muy en especial – a lo que habita en nuestra mente. En lo más profundo. Fuera del alcance directo de la consciencia. Allí donde surgen los deseos, las necesidades, las frustraciones, las angustias, la ansiedad y – tan en boga últimamente – las actitudes depresivas.

Antonio Las Heras es doctor en Psicología Social, magister en Psicoanálisis, filósofo y escritor. “La interpretación de los sueños y otros estudios junguianos” – publicado por Ediciones del Amanecer Dorado (EDAD) – es uno de sus más recientes libros. Preside el Instituto Humanístico del Río de la Plata. e mail: alasheras@hotmail.com

Sobre el libro “Belgrano y la Masonería” escrito por el Prof. Dr. Antonio Las Heras Carta abierta a un posible lector.

Por Carlos Penelas.

He leído con sumo agrado y atención Belgrano y la Masonería de Antonio Las Heras. Un libro breve, claro, necesario. Para quien ha estudiado Letras y cursado las literaturas clásicas le vino a la memoria, entre muchos otros, textos como Los libros de Hermes Trimegisto o Los Misterios de Eleusis. El universo de la masonería es filantrópico, filosófico, humanista pero también posee un gran contenido simbólico, esotérico,  hermético. El autor nos aclara que no es una sociedad secreta, sino discreta.

Para el lector común esta biografía particular del General Belgrano tiene varias motivaciones. Una de ellas – creo que la más trascendente – es que el autor nos va iniciando, nos va guiando, en ciertos aspectos de la historia de la Masonería. Lo hace de manera cordial, comprensible, amena. Ese clima que se forma, esas claves o nociones que entrega al lector hace que comprendamos de manera clara el significado de la Masonería en el mundo, en la historia de la humanidad y, naturalmente, en Argentina.

En la foto, el autor – Antonio Las Heras – junto al Prof. Dr. Eduardo Más Colombo y Carlos Penelas, autor de esta nota. 

Las Heras acompaña su exposición con documentación necesaria y fundamental. Están los testimonios sólidos de Emilio J. Corbière, Fabián Onsari o Enrique de Gandía. Vale recordar, al pasar, que éste último ha probado a través de sus investigaciones documentales la filiación masónica y la actuación de las logias operativas en el proceso independentista. Además, de Gandía pulverizó en su momento los esfuerzos desesperados de la corriente del Instituto Nacional Sanmartiniano que negaba el carácter masónico a San Martín y la Logia Lautaro.

Fabián Onsari, Enrique de Gandía Emilio J. Corbière

Esa descripción que leemos nos ayuda a comprender el universo de la masonería – al margen de la vinculación de Belgrano con diferentes logias –  nos brinda un panorama, una explicación somera pero didáctica del significado, de la condición de pertenecer al ámbito masónico. En las páginas de este libro, Las Heras nos permite entender el objetivo de la creación de la Logia Lautaro y otras similares.

Los testimonios de Vicente Fidel López, Adolfo Saldías, José Matías Zapiola o Bartolomé Mitre, entre otros,  son pruebas manifiestas de que Belgrano era miembro de la Masonería.

Vicente Fidel López, Adolfo Saldías José Matías Zapiola o Bartolomé Mitre

Vale la pena mencionar la traducción del inglés al castellano que realizó Manuel Belgrano con la ayuda del Dr. Joseph James Thomas Redhead del discurso del Q.: H: George Washington al pueblo de los Estados Unidos anunciando sus intenciones de retirarse del servicio público.

El Dr. Antonio Las Heras recibe una distinción en el Senado de la Nación Argentina, junto al escritor Vicente Batista, el expresidente de la Sociedad Argentina de Escritores (SADE) Dr. Jorge Giorno y el actual presidente,
Dr. Alejandro Vaccaro.

El profesor Las Heras al señalar los distintos episodios vividos por el general Belgrano y la masonería manifiesta como “una vida desprendida de las búsquedas egoístas para poner la mirada – de manera permanente – en el bien común, la salud, la educación, el progreso del pueblo, el pensamiento puesto en facilitar la tarea de las futuras generaciones”.

Soldado del Regimiento de Patricios ante el monumento que guarda los restos mortales del Gral. Belgrano.

Es un libro ajeno a la banalización, al esnobismo o a la frivolidad con la que suelen tratarse estos temas. Las Heras nos entrega una radiografía de un pensamiento, de una forma de vida y deja constancia de la condición humana de Manuel Belgrano; tan querido y admirado. “La vida es nada si la libertad se pierde”. Y esas palabras hablan de espiritualidad, de ética, de sacrificio.

Carlos Penelas junto al autor del libro
Dr. Antonio Las Heras.

Los interesados en adquirir el libro, pueden hacerlo por Mercado Libre, con envío a domicilio y abonado en cuotas, a través de este link:

https://articulo.mercadolibre.com.ar/MLA-863088715-belgrano-y-la-masoneria-de-antonio-las-heras-novedad-_JM

Carlos Penelas es poeta, escritor, ensayista, periodista y crítico literario. Sus trabajos aparecen en numerosas publicaciones de América y Europa.  Recientemente, Fundación Industrias Culturales Argentinas publicó “Conversaciones con Carlos Penelas”, de Gustavo Merino.

LA VIDA, UN MARAVILLOSO Y PERMANENTE DESAFÍO

Por Antonio Las Heras

“Velar se debe la vida, de tal suerte, que viva quede en la muerte”, sentencia el conocido poema del uruguayo Juan Zorrilla de San Martín  (1855/1931). Con esto el poeta, en su sabiduría, nos dice que la manera adecuada de recorrer esta existencia es aquella que permita dejar alguna huella. Por pequeña que fuera. Una marca tal que confirma que ha sido puesta por alguien que, en verdad, tuvo una vida única e irrepetible. Lo que implica haberse abierto a las posibilidades que – solamente a la especie humana – otorgan la imaginación y la fantasía; el deseo por conocer más, por descubrir, por develar.

Es que en la esencia humana se encuentra esta faceta muy pocas veces atendida: la de concebir a la vida como un desafío permanente.

Nos hemos pasado, al parecer, demasiado ocupados en perseguir seguridades durante las décadas pasadas, creyendo, ingenuamente, que en el Universo hay otras garantías y certezas que no sean – parafraseando al I Ching – el hecho ineludible de que lo único inmutable es la continua mutación. Puede decirse que, desde finalizada la Segunda Guerra Mundial, Occidente se esforzó, por todos los medios que tuvo a su alcance, para asegurar un futuro previsible, estable, sin perturbadores imprevistos. Entonces, ya iniciado el Tercer Milenio, irrumpe una pandemia que derrumba aquellas ambiciones. La “zona de confort”, como fue denominada, se derrumba en instantes cual castillo de arena.

En lugar de pretender serenidad, fuerza y vigor para su espíritu lo que le permitiría una concepción mental objetiva quitándole a su cuerpo toda la secuencia de padecimientos psicosomáticos, la atención estuvo puesta en el afuera y en la acumulación de bienes personales. Parece que aquellos dos interrogantes que ocuparon a San Ignacio de Loyola – ¿A dónde voy?, ¿Para qué voy? – no provocaron interés en la persona normal. Mas ocurre que la vida humana es bastante más que acumular riquezas. Y hasta, ateniéndonos a la historia de quienes construyeron los cimientos de la Humanidad, se nota que las riquezas materiales son más un lastre que un facilitador. Obviamente cuando Khalil Gibral sentencia: “Sólo eres dueño de lo que no puedes perder en un naufragio” nos pone de cara al problema. Lo que cada uno haya incorporado en conocimientos y saberes es la única herramienta segura que se tiene. Todo lo demás son posesiones momentáneas. Si contamos con ellas serán aprovechadas, caso contrario la creatividad permitirá obtener lo necesario para seguir armónicamente el sendero.

Celos, envidias, odio y egoísmo son enfermedades provocadas por el pensamiento equivocado de que es más importante “tener” que “ser.” Quien se encuentra ocupado en su trabajo de crecimiento y evolución permanente en las esferas de lo espiritual e intelectual, no dedica tiempo ni esfuerzo a ver cómo convertirse en más que el otro. Como el guerrero mítico, ha descubierto que su combate es contra sí mismo. Y que ha de ser su combate interior lo que le permitirá – mediante sus avances personales – favorecer a sus seres queridos y la comunidad toda, aún sin proponérselo.

Jorge Luis Borges, con su clásica ironía, solía sorprender a su interlocutor diciendo: “Sí, es cierto nos ha tocado vivir tiempos difíciles…” Allí hacía una pausa para agregar lacónicamente: “Como a todos los hombres, en todos los tiempos”.

Crecer y desarrollarse como persona es aprender a enfrentar y resolver exitosamente las dificultades y adversidades que siempre presenta la vida cotidiana. No han habido tiempos mejores o épocas peores. Lo único cierto es que todo es de acuerdo al color del cristal con que se mira. Los acontecimientos son entendidos de acuerdo a un modelo previo de pensamiento. Quien cree que la vida hay que dedicarla a conseguir un futuro garantizado, siempre estará insatisfecho, inseguro e infeliz. Quien piensa en la vida como una construcción de permanente desafío sonreirá al acostarse cada noche para despertar con fuerza vital en las mañanas.

Antonio Las Heras es doctor en Psicología Social, filósofo y escritor. e mail: alasheras@hotmail.com